Viaje 13

Se lavó los ojos y volvió hacia su habitación. Rebuscó entre los cedés y allí estaba el que ella le regaló, azul, olvidado. Lo abrió y lo introdujo en la boca del discman. Luego fue hacia el botiquín de mano y sacó una pastilla: se la tragó con un poco de agua. Volvió a suspirar. Se puso los auriculares y pulsó al play. Sutiles programaciones comenzaron a sonar; luego unas guitarras jubilosamente melancólicas. Cristina…

 

La situación sociopolítica en el País Vasco desde los años 70 tenía las suficientes complicaciones para que la música que allí se originara tuviera unas hondas raíces en el nacionalismo y en la canción protesta como demuestra la ascendencia de una gran hornada de cantautores folk encabezados por Benito Lertxundi. La situación empeoró en los años 80 debido a la crisis económica, al aumento de la marginalidad en los suburbios de las zonas industriales y la escalada de violencia del conflicto vasco. De esta situación nace el denominado Rock Radical Vasco como expresión musical de redifinición de contenidos “anti” (sistema, policía, nuclear, consumo, represión, militar…) que se caracteriza por su rechazo a aceptar un sistema de cosas impuestas; grupos como Kortatu, Hertzainak o Barricada son representantes de esta corriente.

Esto, como todo, tiene sus excepciones, y San Sebastián o Donosti, sería el enclave de donde partieron prácticamente todas ellas. Hubieron pioneros de salirse de los cánones de la canción política como Derribos Arias; otros que se acercaron o cayeron en la canción comercial como Duncan Dhu; otros que con una carrera digna hicieron de puente entre los ochenta y los noventa como La Dama Se Esconde.

Y así llegamos a principios de los años 90 en los que en esta ciudad se fragua a una corriente musical enmarcada dentro del indie pop que se ha denominado como “Donosti Sound”. Esta denominación la acuñó la prensa musical, y es comúnmente aceptada para identificar el sonido y la actitud de varios grupos que vivieron en la misma ciudad durante la misma época y que compartían muchas referencias. Aunque cada grupo tenía su propia personalidad, todos se caracterizaban por su actitud sin pretensiones, su sonido plácido y sencillo (que no simple) y su querencia por letras melancólicas y naif en las que narraban historias cotidianas. Sus canciones estaban llenas de referencias a estaciones, viajes, tejados, desvanes o paseos por la playa, que utilizaban para hablar de sus ilusiones, sus desencantos, sus primeros amores y sus relaciones de amistad. En este sentido fueron tremendamente valientes, ya que sus discos pueden escucharse como si fueran diarios en los que se aprecia fácilmente su evolución de adolescentes a adultos. Las influencias del movimiento pasaban por recoger el espíritu de grupos de twee pop de los 80 como Young Marble Giants, Marine Girls y sellos como Cherry Red o Sarah Records. A esta base hay que añadir también su pasión por el pop de los 60, la Chanson francesa, la Bossa Nova o el Soul., así como la herencia de Vainica Doble o New Order. Todas estas influencias son la base del Sonido Donosti. Conviene recordar también, que cuando surge el movimiento, la música independiente española estaba dominada por grupos influidos por el grunge y el indie rock cuya música se caracterizaba por el uso de guitarras distorsionadas. La mayoría de estos grupos, además, cantaban en inglés, por lo que los grupos de San Sebastián se distinguían fácilmente por cantar en castellano y por sus sonoridades mucho más suaves. Los grupos más representativos fueron Aventuras de Kirlian, Le Mans, La Buena Vida y Family. Precisamente de este último grupo, Family, y de su único disco “Un Soplo en el Corazón”, versa nuestro viaje.

La Noche Inventada (02:24). Este primer tema ya resume todas las virtudes del disco: la ilusión y la fantasía, los símbolos luminosos y efervescentes -naves espaciales, Peter Pan, cohetes naranjas, estrellas pintadas de plata- con un tono agridulce que amplifica una contagiosa sensación de fragilidad. Una suave emoción comienza a encogernos el corazón.

En 1983 Javier Aramburu e Iñaki Gametxogoikoetxea coincidían en el grupo La Insidia, al que más tarde se uniría Ricardo Aldarondo. La formación, con una clara influencia de Décima Víctima, se mantendría en activo hasta 1989, año en el que se disolvía sin haber grabado disco alguno. Tras esta primera experiencia musical, y ya como dúo, Iñaki y Javier crean El Joven Lagarto, grupo con el que graban una maqueta en la que empiezan a enseñar lo que vendría después. Dos años después la formación cambia su nombre: ya como Family editan una nueva maqueta, Octubre 1991” (1991), en la que aportarán un toque electrónico al repertorio compuesto durante su andadura anterior. Dentro del panorama musical español de aquellos años, Fangoria (esto es, Alaska y Nacho Canut) se convierte en una pieza fundamental en la consolidación de Family. Impresionados por el talento de la pareja, Alaska y Nacho deciden, ese mismo año, ceder sus estudios a Gametxogoikoetxea y Aramburu. Así, será en los Estudios Vulcano, propiedad de Nacho Canut, donde se llevará a cabo la grabación de “Un Soplo en el Corazón”, primer y último disco de Family.

El resultado fue una combinación del estilo de El Joven Lagarto y el sonido tecno-pop de su primera maqueta. Javier se encargó de la voz y las guitarras, e Iñaki del bajo, con las programaciones compartidas por ambos. Para el título del disco se inspiraron en la película de Louis Malle “Un soplo en el corazón” (1971), de la que cogieron su sensación de enfermedad cardíaca y su contenido nostálgico y sentimentalmente vulnerable.

Viaje A los Sueños Polares (02:55). Con ritmo de grupo vocal de los años cincuenta, fantasear con mundos imaginarios que nos ayuden a romper con una vida rutinaria y aburrida, y acompañados por quienes nos quieren. Todos hemos soñado con esto, pero nadie lo ha dicho como sólo Family supieron.

Family es pura música, bonita e ingenua, que te pone a palpitar el corazón, y te hace sentir encantado, meloso y hasta cursi. Claro que todo no es tan bonito, existe su contraparte melancólica, pero aun así, no deja de contener una extraña belleza. Hablar de Family hoy en día, es hablar posiblemente de los autores de uno de los discos más bonitos, valientes y perfectos de la historia del pop español. Un feliz encuentro entre dos genios, que elevó un concepto, por entonces vilipendiado hasta la saciedad -tecno pop en castellano- hasta unos límites, por ahora nunca superados (aunque desgraciadamente vulgarizados de manera sistemática por una buena parte de ese nuevo pop de juguete tan fecundo en los últimos años). Los parámetros sonoros de La Mode, el omnipresente bajo de New Order, los rasgueos guitarreros de los Smiths, el cantar sin pasión de Carlos Berlanga y la elegancia del pop donostiarra filtrados y articulados en 14 canciones breves, supuestamente intrascendentes, pero definitivamente conmovedoras.

El amor y la evasión son los hilos fundamentales del álbum y probablemente los dos aspectos más trillados por la cultura pop. Family los reinventan con una perspectiva personal desarmante: arriesgan en las metáforas hasta el límite, camina constantemente en la cuerda floja sin llegar a caer en lo hortera o lo cursi, intrigan e incitan a que el oyente intente buscar el misterio que hay detrás de cada canción. Les bastan dos minutos para embelesar con construcciones musicales sobrias, elegantes y exquisitas, melodías adictivas y dardos directos al corazón que se van como un suspiro pero se quedan para siempre.

Dame Estrellas O Limones (02:25). Girando como una especie de himno, es difícil no sucumbir por la sencillez, la rotundidad y la hermosura de esta canción. Una melodía sencilla sin apabullar con la producción y unas letras íntimas y personales, llenas de imágenes coloristas. Una canción pequeña en minutaje, pero infinita en hermosura.

En el disco hay canciones escritas en tercera persona, en las que un narrador es capaz de observar y describir a viajeros solitarios, a miradas y pensamientos, a amantes silenciosos que quizá nunca serán correspondidos. En otras canciones, el dúo apela al mundo de los sueños como contrapunto arrebatador aunque sepa que, en el fondo, las realidades más dolorosas están ahí. En otras canciones, sin embargo, el pesar inunda cualquier opción al escape, son historias sobre errores, dudas y rupturas.

“Un Soplo en el Corazón” bien pudiera ser el disco íntimo con una repercusión más desmedida en la historia del pop español; un debut sin continuación que caló en lo más hondo de la generación de los noventa. “Un soplo en el corazón” no es una obra maestra, pero sí es un disco VITAL para muchísimas personas. Musicalmente no se puede decir que sea un álbum perfecto, “sólo” un álbum muy bueno, con unas canciones muy buenas, unas melodías muy buenas y unas letras muy buenas, que salió en un momento que significó mucho para mucha gente. No es un disco para enciclopedias y listas, sino para corazones y habitaciones. Es más fundamental por lo que significa que por lo que es; y no es poco. Es un clásico íntimo, el más grande de los pequeños discos domésticos. Un objeto de primera necesidad.

Minimalistas de voz tímida, con influencias de pop inglés naïf de los 80 (Young Marble Giants) y de supergrupos británicos de la época (The Smiths, New Order), Family crearon la joya de pop definitiva de los 90 en este país. Sus letras hablan de amor y desamor, de sueños juveniles, de inocencia pop. Es un disco de mesilla de noche, una referencia y una joya absoluta de la música española. Todas las canciones son maravillas.

Martín Se Ha Ido Para Siempre (03:08). Una letra que habla de una ruptura que no termina de ser ruptura, una letra que habla del fin de una relación debido a las mentiras y a los errores, y todo sobre un fondo musical donde más palpable es la influencia de New Order, pero que Family incluye con total naturalidad para dar punto final a su disco y a su carrera con esta magnifica canción.

Tras la aparición de ese su primer disco, Family se despidió de los escenarios con ese sigilo y misterio que tanto les caracterizó y les caracterizará siempre, dejándonos el corazón tocado y conmovido por su más que grandioso soplo. “Un soplo en el corazón” es una obra exquisita en su concepción, en su producción y en su composición, es un disco para reír y llorar el resto de tu vida. El disco nace y muere sin lecturas intermedias: las canciones que lo componen deslumbran con su sinceridad, su falta de malicia, su pureza y su amor.

Family ya no existen desde entonces. Tras su ruptura corrieron diversos rumores sobre nuevos proyectos que nunca llegaron a cristalizar. Mientras el culto a Family se ha desarrollado durante estos años en progresión geométrica y grupos tan dispares como Silvania, Meteosat, los Planetas, Le Mans o Fangoria no han reparado en elogios hacia un disco enigmático, escrito desde y con el corazón. Ahora Family ya no existen. Lástima que solo se haya apuntado con ese disco, y es que al parecer nunca gustaron de la fama que obtuvieron, rehusando entrevistas y cualquier tipo de publicidad, incluso sus concierto fueron más bien pocos, pero aun así, “Un Soplo en el Corazón”, se convirtió en uno de los discos más influyentes del pop español.

 

Cuando Indiego regresó del viaje, su habitación olía a añoranza, y la luz melancólica y azul de la tarde le daba a todos los objetos un halo mágico, como si no fueran de verdad. Indiego se sentía feliz e infeliz a partes iguales. Se levantó de la cama y fue hacia el escritorio. Abrió el tercer cajón, y de allí extrajo una lata. La abrió, y allí estaban más de mil fotografías: una por cada día que no hubo podido estar con Cristina. En el envés de cada foto, la misma frase con la misma tachadura: “Yo (tambiénsolo te quiero”. Mañana iría a Correos y se las enviaría a ella, a Cristina. “Yo solo te quiero”. No servía para otra cosa.

 

enero 2019
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