Viaje 23

En la portada, sobre un suelo de guijarros, ella descansaba; sobre la cara tenía su brazo como para protegerse del sol. Sobre su imagen, un cisne desdibujado parecía mirar desafiante a quien mirara a la fotografía. Ella nunca le fallaba. Indiego puso el disco en el equipo. Se tomó una pastilla y pulsó play. Se recostó y unos sonidos fríos empezaron a sonar. Luego su voz. Indiego comenzó a viajar muy lejos.

 

 

Que hasta lo peor puede empeorar es una verdad que todos asumimos como cierta, pero que se pueda mejorar lo excelso, es algo que no suele ocurrir a no ser que estemos hablando de alguien tocado por una varita mágica.

Nacida en 1965 en Islandia, Björk Guðmundsdóttir, Björk, parece una persona hecha para la música y la creatividad. Ya a la edad de 11 años, Björk grabó su primer álbum con músicos que eran amigos de su madre. El álbum, que incluyó canciones populares de Islandia y algunas versiones de los Beatles, e incluso una canción escrita por ella misma, ganó un disco de oro en Islandia. Y de pronto, a Islandia, el huracán del punk también llegó: en poco tiempo en este país hubo más bandas de punk por habitantes que en cualquier otra parte del mundo. El círculo de amigos de la artista fue también víctima del punk, y Björk se involucró en muchas bandas de influencia punk de corta duración; a los 13 años forma “Exodus”, a los 15 “Tappi Tikarass” y a los 18 “K.U.K.L.”. Este último grupo fue la primera banda seria de esta artista con la que hizo dos discos y un tour por Europa. Con veinte años, Björk da a luz a un niño de nombre Sindri. Es 1986, y un grupo de jóvenes artistas y músicos fundan una compañía llamada Bad Taste (mal sabor). El primer lanzamiento de Bad Taste fue una tarjeta postal de Reagan y Gorbachov en la cumbre de paz en Reykjavik. La postal fue tan popular que Bad Taste ganó el dinero suficiente para lanzar el primer single de una banda recientemente formada llamada The Sugarcubes. Detrás de Bad Taste y The Sugarcubes estaban las mismas personas: Björk Guðmundsdóttir (cantante), Einar Örn Benediktsson (cantante, trompeta), Thor Eldon (guitarras), Bragi Ólafsson (bajo), Sigtryggur Baldursson (percusiones y bases) and Margrét Örnólfsdóttir (teclados). Sugarcubes no quería ser considerada una banda seria y su principal objetivo era divertirse y viajar alrededor del mundo. Su primer single no fue muy popular en Islandia hasta que un crítico musical de la revista inglesa Melody Maker alabara el single y lo denominara ‘El single de la semana’. Fue entonces que Sugarcubes fue considerada la banda más prometedora en el mundo del pop. Grandes compañías fueron a Islandia y ofrecieron cientos de miles de dolares a los Sugarcubes pero la banda eligió una compañía discográfica inglesa pequeña e independiente llamada “One Little Indian” ya que ellos queríaan mantener el control sobre su obra. El primer álbum de la banda fue “Life’s Too Good” el cual recibió buenas críticas y vendió mas de un millón de copias. El segundo disco, “Tomorrow Next Week!” obtuvo una recepción mucho mas fría que su antecesor y no vendió lo suficiente como para que los Sugarcubes realizaran un tour alrededor del mundo. El final estaba cerca y los miembros de la banda se concentraron en sus propios proyectos. Björk grabó un álbum con influencias de Jazz llamado Gling-Gló con el trío Guðmundar Ingólfssonar, y escribió y cantó dos canciones para el álbum Ex:el del grupo inglés de techno 808 State.

En 1993 Björk decidió mudarse a Londres con su hijo y con el material propio que había ido componiendo a lo largo de su trayectoria con los Sugarcubes. Fue en la capital inglesa que grabó su primer disco con gente como Nellee Hooper y Graham Massey. El álbum tuvo como título “Debut” y tras su lanzamiento se convirtió en uno de los discos más importantes de los años 90: obtuvo grandes críticas y vendió al menos 3 millones de copias, muchas más de las que su compañía discográfica, One Little Indian, esperaba (30 mil copias nada más). Inmediatamente después de la gira mundial de “Debut”, Björk comenzó a grabar su segundo disco con gente de la talla de Tricky, Howie Bernstein y Graham Massey. Su título fue “Post” y con éste Björk vio aumentada su popularidad, las buenas críticas y los premios.

Pero con la fama viene la exposición pública y en septiembre de 1996, mientras trabajaba en su tercer disco, Björk se vio envuelta en un caso bastante escabroso. Un ciudadano norteamericano mandó una carta bomba a la casa de la artista en Londres; el creador de dicha carta-bomba se disparó poco tiempo después de haber mandado la bomba y ésta fue localizada en una oficina de correos en Londres por la policía británica impidiendo que el artefacto llegara a manos de Björk. Este suceso influyó sin duda en sus siguientes discos. Desde entonces su música se cubrió de una halo de tristeza y melancolía que chocaba frontalmente con la vitalidad y colorismo de todo su trabajo anterior.

Un año después del incidente de la bomba, en 1997, Björk lanza su tercer álbum en solitario llamado “Homogenic”. Éste disco fue producido en su mayor parte por la propia artista y a su estilo se añade un elemento que empieza a ser característico de Björk: cuerdas y coros sobre texturas etéreas. “Homogenic” se convirtió en su primer álbum conceptual y es visto como uno de sus álbumes más experimentales y mejor logrados de la cantante, con numerosos beats que reflejan el paisaje de Islandia

Después del tour de “Homogenic”, Björk trabajó como actriz en la película musical “Dancer In The Dark”, por cuyo papel fue premiada con la Palma de Oro a la mejor actriz. También realizó la banda sonora de la película cuyo título fue “Selmasongs”. Es el año 2000, y llegado el nuevo siglo Björk está preparando su cuarto álbum en solitario, protagonista de nuestro viaje de hoy.

En el año 2001 Björk tiene 35 años, dos hijos y una carrera basada en el riesgo y la experimentación. Pero quiere más: en agosto de 2001 se publica “Vespertine”, el disco que ella misma considera el más introvertido de su carrera. Y con él alcanza las más altas cotas de creatividad y calidad.

It’s Not Up To You (05:14). Beats, cuerdas, la voz de Björk y geniales coros provenientes de Groenlandia, para entender que algunas cosas están por encima de nosotros, que algunas cosas no están en nuestras manos. “Si lo dejas en paz puede que suceda de todos modos”. Una canción hermosísima para esperar a que llegue el día perfecto.

Uno de los campos más correosos y poliformes que hoy en día existen en la escena musical es aquel dinámico punto de encuentro entre el pop y la electrónica, y una de sus más avanzadas representantes ha sido Björk. Ella ha basado su quehacer artístico en el cruce estilístico entre lo contemporáneo y lo futuro, entre la inmediatez y la accesibilidad del pop y la profundidad de la electrónica. Sobre un armazón de estilos y de sonidos ajenos a su natural campo de procedencia (tablas, arpas, percusiones, etc.), desde su debut Björk ha tenido la osadía de convertirse en un agente musical ajeno a todo tipo de convencionalismos, con los consiguientes riesgos que ello podría comportarle, a base de investigación y búsqueda. Consiguió el éxito con su primer disco “Debut”. Empezó a ser considerada como una diva alternativa con su siguiente disco, “Post”. Y arriesgó una vez más su carrera con el tercer disco “Homogenic”. Para continuar en ese riesgo, “Vespertine” es la concreción perfecta de esa búsqueda. En él se sigue buscando el calor desde la frialdad formal y la belleza pura exenta de la fantasía en technicolor de sus inicios, debatiéndose a lo largo del disco entre la electrónica introspectiva, abrupta y geométrica, y unos excelsos telones de cuerdas que dan vía libre al lirismo y al escapismo, pero de una manera aún mas extrema si cabe. El resultado: sobrecogedor. En este disco se observa a Björk llevando su libro de estilo a cotas impresionantes, más ajena a todo que nunca, y más perfecta.

A lo largo del disco se observa cómo la artista cambia su método de creación definitivamente: las emociones se miden en sentido inverso, ya no canta hacia el exterior sino que lo hace hacia dentro de sí misma, en la reflexión, en la completa madurez artística, sin ese ansia de sobresalir. Semeja ahora como si sus dos primeros discos fuesen ensayos en la búsqueda de su sonido definitivo. No deslumbran aquellos letreros de neón, ya no existen esas curvas vocales que rompían cualquier escala, ya no flota en esos ritmos de baile que incitaban al hedonismo. No, “Vespertine” está repleto de canciones que son focos de luz etérea entre nubarrones, diamantes esculpidos desde la tristeza y el desorden emocional, bañados en coros angelicales y que se convierten en piezas absolutamente sublimes. También hay pasajes que parecen querer evocar esa infancia de cajas de música, y que sirven de perfecto tránsito a un disco que busca la luz desde la oscuridad y, una vez encontrada, la lleva al infinito.

“Vespertine” es un conjunto de canciones llenas de magia, que lejos de quedarse en el estancamiento creativo muestran una importante evolución y una perfecta conjugación de los mejores “tics” de toda su carrera. Uno de esos discos que se disfrutan en soledad y en espacios cerrados.

Pagan Poetry (05:14). Esta canción marca una cumbre en el disco, y tal vez en toda la discografía de Björk. Su voz suena con más fuerza y convicción que nunca, con su insistente base. Y otra vez las cuerdas aportando la atmósfera precisa para cantar poesía, para hablar de poesía y de amor y de placer. Una exaltación del deseo y la sexualidad, justo en ese momento de pasión iracunda a punto de estallar.

Vespertine es probablemente el más universalmente celebrado de estos trabajos. Siendo su quinto disco, Björk estaba ya consolidada como uno de los mas exitosos artistas internacionales. Lanzado apenas un año después de terminar su polémica participación en la película “Dancer In The Dark” de Lars von Trier, la difícil y conflictiva relación con este exigente director la hizo renegar completamente de volver a trabajar en cine, y a pesar de ello, realizó algunas de sus mejores composiciones a la fecha para esta película, que fueron compiladas en la también aclamada banda sonora “Selmasongs”. Tras el rimbombante trabajo de previos discos como “Post” y “Homogenic”, y del emocionalmente desgastante trabajo de “Selmasongs”, Björk decide crear una obra completa basada en el minimalismo de un sampleo de sonidos relacionados con la vida invernal que uno imagina común de su nativa Islandia. De alguna manera, en “Vespertine” se nota un cambio en Björk que da paso a una confianza que le permite tomar las riendas, no para enfrentar al escucha y probarle su talento, sino para dirigirlo en un viaje interior que pocos son capaces de crear con los elementos sonoros que utiliza para pintar los paisajes que evoca este disco. Introvertido, pero conflictivamente desnudo a la vez, “Vespertine” es un disco de contrastes suaves, desdibujados a través de una neblina imaginaria, serena pero a veces angustiante, con una turbulencia emocional que es típica del trabajo de Björk, pero que en esta ocasión es un elemento más de la escena, sin tomar el papel protagonista. El sonido del disco es también sorprendentemente orgánico para un artista electrónico,  y es más que simplemente su dependencia de los sonidos del hielo resquebrajándose o del uso de instrumentos acústicos, la manera en que todo se conjunta da la sensación de ser un ente independiente y que crece con cada ritmo y acorde. Y por supuesto, la voz y las letras son simplemente imponentes. Björk aprovecha su instrumento vocal como pocos y le imprime una gran sensualidad que en conjunto con la intimidad creada con el resto de los sonidos y la suave estructura y delicado perfil del disco nos obliga a elucubrar una fantasía ideal, sublime y utópica que se vuelve tan personal para el escucha como lo debe haber sido para la misma Björk al crear el disco. Ése es el mayor éxito de “Vespertine” que lo convierte en un nuevo clásico: a pesar de lo ajeno que pueda sonar en principio para un habitante de las islas Canarias las heladas aventuras o desventuras de una mujer islandesa, Björk demuestra con Vespertine que los seres humanos somos tan fundamentalmente similares y estamos tan primordialmente unidos, que solo basta oír el acorde de un arpa o un coro de voces para que se cree un vínculo inexplicable.

Heirloom (05:11). Sueños recurrentes y herencias familiares en la canción más movida del álbum. La canción más cercana a las de los primeros discos de Björk, pero que en este disco no desentonan, más bien marca el cénit, anunciando la maravillosa caída que supone el final del disco. Beats y beats enredándose en una textura intrincada sobre la que brilla la voz de Björk, comedida, pero haciendo un perfecto elogio a esas personas que no te fallan nunca.

El título inicial para el álbum fue «Domestika», aunque finalmente decidió llamarlo «Vespertine» porque entendía este título más adecuado por el carácter que intentaba reflejar en el disco. Huyendo del “big beat” que presidía sus primeros álbumes y de la heterodoxia de ‘Homogenic’, buscó un concepto sonoro más cohesionado que transmitiera las ideas de “hogar” e “invierno” (palabras que deben ser sinónimas en un país tan frío como Islandia), intentando reflejar su estado emocional de entonces, como un delicado ejercicio de introspección.

Björk usó una colección de samplers para crear ritmos y paisajes sonoros en las canciones: un barajeo de cartas, nieve siendo retirada con una pala, pisadas en la nieve, hielo resquebrajándose o agua deslizándose y goteando.

El disco fue grabado alrededor del mundo (Londres, Nueva York, Málaga, Dinamarca e Islandia) y la producción ha corrido a cargo de la propia Björk junto con algunos colaboradores de lujo como Mark Bell, Matmos o Zena Parkins (virtuosa del arpa): todos ellos, dirigidos por la mano astuta de la islandesa, tejieron un bello y espeso manto de bases, clicks & cuts y microscópicos glitches entrelazados con exquisitas orquestaciones, gélidos coros de otro mundo e instrumentos de otro tiempo como el clavicordio, el arpa o las cajas de música.

Es un álbum cuidado hasta el más mínimo detalle, en el que los matices de cada una de las canciones recrean pasajes sonoros de cuentos de hadas. Viene a ser el reverso de “Homogenic”, ya que este último era un álbum que mostraba la emoción y el dramatismo. En “Vespertine” Björk nos muestra la calma, la paz interior: sus canciones nos van llenando de buenas vibraciones y nos hielan el corazón, pues parecen talladas en bloques de hielo; ella misma dijo: “es un disco para el invierno”. El disco viene a ser como un susurro que humaniza su sonido electrónico introspectivo. Su peculiar voz (cabe recordar que la voz de Björk cubre tres octavas por lo que técnicamente es una soprano) y su modo de cantar nos trasladan a un mundo dulce y sosegado. “Vespertine” es un álbum poético, estético, muy bien producido y cargado de una sensibilidad en cada canción del mismo. La inspiración de este trabajo es Islandia, pero en un sentido doméstico, de vuelta al hogar y la visión de este hogar como un lugar confortable, seguro y propio. El paisaje sonoro lo protagonizan los microbeats, los pequeños ruidos y el arpa. Se trata de canciones que carecen de una melodía central que marque el ritmo, donde los diferentes ritmos se entremezclan con su voz para crear preciosos momentos muy musicales.

Unison (06:49). Otro punto alto para finalizar el disco con otra memorable interpretación, con una juguetona melodía muy pegadiza. Coros y cuerdas, beats, y hasta un sample del coro de la Catedral de San Paulo, para acompañar la voz de Björk y a la vez dar fin a la obra cumbre de una artista indispensable en la historia de la música alternativa.

Tras la publicación de “Vespertine”, cayeron las Torres Gemelas, el mundo cambió, y Björk comenzó a dejar de hacer música para las masas para adentrarse en los inhóspitos parajes de la experimentación vocal adaptándose definitivamente en el desarrollo de su talento como solista. A partir de ahí, surgieron algunos inevitables resbalones justificados en su egocentrismo, como “Volta” (2007), en el que abusó de sus recursos electrónicos hasta darse de bruces con el feísmo estético. De esta época reciente, a duras penas puede salvarse nada excepto “Medulla” (2004), grabado en parte aquí en La Gomera.

Si la obra de un artista es la metáfora de su vida, se podría afirmar que el radical viraje acontecido en la carrera de Björk con “Homogenic” no es más que el resultado de la resaca sufrida por la islandesa pizpireta tras los taquicárdicos sucesos personales acontecidos en su vida una vez editado “Post”, sobre todo, el intento de atentado y el posterior suicidio de su responsable, un desequilibrado fan norteamericano que no aprobaba su relación con la pareja de Björk en aquellos días. Desde aquel entonces su música se cubrió de una halo de tristeza y melancolía que chocaba frontalmente con la vitalidad y colorismo de todo su trabajo anterior.

Actualmente a Björk se le acusa de excesivo experimentalismo y de aires de diva, afectada por el síntoma de una artista absolutamente aislada con total acceso a volcarse en sus caprichos y mutar en los proyectos faraónicos que le vengan en gana pero en su defensa cabe retroceder en el tiempo para refrescar la memoria de los necios: The Sugarcubes es un grupo fundamental del pop alternativo europeo; sus primeros discos en solitario supusieron la llegada al éxito de la música electrónica; en todos ellos, se ha ido arriesgando creativamente. “Debut“, “Post”, “Homogenic” rebosan personalidad, experiencia, renovación y talento , pero “Vespertine es capaz de condensar la compleja estructura creativa de Björk y convertirla en faro y figura materna de toda la subsiguiente escena indietrónica. La encomiable pero fallida radicalidad con que Björk  buscó nuevos caminos en “Medulla”, “Volta” y “Biophilia” hace añorar los hallazgos de este álbum, su obra cumbre por equilibrada, poética y emocionante.

 

 

Cuando regresó de su viaje, Indiego se levantó y fue hacia el ventanal del salón: la tarde llenaba la ciudad de su suspiro naranja. Encendió la tele: todos los canales hablaban de lo mismo. La apagó. -A partir de mañana, me levantaré más temprano y buscaré trabajos normales-, dijo en voz alta. Al instante, comenzó a reírse. Fue hacia la habitación y escogió de su armario sus mejores ropas. -Mejor no. Otro día.-, volvió a decir en alto, -esta noche, también me apetece fiesta.-

diciembre 2018
L M X J V S D
« Nov    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Sintonía