Viaje 24

Decidido rebuscó entre sus discos hasta que encontró el que andaba buscando. Una portada simple: en un horizonte verdoso un mástil blanco del que ondea una bandera de color rosa resaltan sobre el pálido azul del cielo. Sacó el disco del interior de la caja y lo colocó en el equipo. Se tragó una pastilla; luego otra. Pulsó el play y se recostó en la cama. Conforme los acordes del primer tema sonaron, empezó a entenderlo todo. 

 

 

1977 fue el año cénit del punk: todo parecía abonado para ello. Inglaterra pasaba un mal momento económico, especialmente los jóvenes: sin expectativas, después de estudiar durante años, salían a la calle y no encontraban trabajo, vivían mantenidos por miserables “sueldos para desempleados” que pagaba el estado. En mayo de ese año, los anárquicos reyes del punk, los Sex Pistols, habían publicado la obra capital, “Nevermind The Bollocks”. También los Clash habían publicado su primer álbum. Todos los jóvenes se cardaron los pelos, la corte de grupos que daba forma al movimiento todavía tenían una mística en la que creer: su rechazo genuino al mundo de los grandes, su desvergüenza para decir ¨fuck!¨ y escupir sobre cuanto les pareciera una hipocresía del sistema.

En la Inglaterra de la segunda mitad de los años 70 la música podía llegar a ser dinamita; un artefacto explosivo para estallar el sistema establecido. El punk arrancó a los parias del anonimato y les empujó a primera fila de la realidad.

Pero en cualquier movimiento artístico o político, hay disidencias, discrepancias, puntos de vista distintos, y esto también ocurrió en el punk. En el año 0 del punk, ya va a existir un grupo que quiere replantear el movimiento desde dentro; ya en ese año había en Londres una banda, bicho raro entre los raros, que tocaba en casas okupas, pero parecía de otro mundo. Su nombre, Wire (que puede significar: “alambre”, “cable”, “giro” o “telegrama”), es tan ambiguo y polisémico como su carrera. Puede que a la mayor parte de los oyentes este nombre no les suene de nada, pero su nombre es fundamental para entender la música alternativa desde su primera publicación. Con Wire se acuñó el término ‘post-punk’ para referirse a un movimiento con alergia a las etiquetas.

La banda estaba compuesta por el cantante y guitarra Colin Newman, el guitarrista Bruce Gilbert, el bajista y vocalista Graham Lewis, y el batería Robert Gotobed, y se formó como tal en 1976. Todos ellos, excepto el batería, procedían del ámbito universitario. Sus influencias más notables se encontraban dentro del contexto de nueva ola: el proto-noise pop de Velvet Underground o Stooges, el glam rock, el power pop o el acid rock de los 60. Es decir, a grandes rasgos, muchos de los influjos que también tenían sus compañeros de generación. Sin embargo, el sonido de Wire era demasiado trabajado para encasillarlo en el sonido 3 acordes tipo Ramones y Sex Pistols; demasiado directo y sencillo como para compararlo con The Clash o los Buzzcock; no era suave como el de los Talking Heads, pero tampoco muy duro como el sonido de Deadboys o UK Subs; su música simplemente era y es Wire.

A pesar de estos arriesgados planteamientos, Wire logró un éxito meteórico desde el comienzo de su carrera, lo que les permitió sacar sus primeras canciones en vinilo cuando sólo llevaban seis meses funcionando como grupo, en el recopilatorio “Live At The Roxy” grabado en directo en febrero de 1977. Todavía por esa época, el grupo se hacía acompañar por un guitarrista que llenaba los espacios vacíos con solos de guitarra; sin embargo, este músico fue ingresado en un hospital durante seis semanas, y el grupo se dio cuenta de que sus canciones resultaban ser más efectivas sin esos adornos técnicos. Así, su seña de identidad se concretó con el fin de eliminar cualquier atisbo de complicación melódica.

En noviembre de 1977, con su primer disco, “Pink Flag”, objeto de nuestro viaje, sorprendieron al público con una mezcla del punk primigenio en la onda de los Sex Pistols con experimentación técnica y letras abstractas cercanas a la poesía de vanguardia. Por ello se les considera como pioneros de todos los movimientos posteriores que la crítica musical denominó post-punk y new wave. Con el tiempo, y conforme Wire avanzaba en su carrera, el periodismo especializado creó un término para explicar su sonido: art-punk.

 

Wire – Reuters (03:03). La primera canción tiene como título el nombre de la agencia de noticias con sede en Reino Unido, conocida por suministrar información a medios de comunicación y los mercados financieros. Con un aire marcial en la música se van despachando malísimas noticias (Están en aumento los tiroteos, los saqueos, los incendios, las violaciones). Una de las mejores canciones que han abierto un disco.

 

En “Pink Flag”, Wire se prodigan en ráfagas cortas y concisas, con letras muy ácidas y muy inteligentes y con una actitud que explora terrenos siempre, en teoría, vedados para el punk. Su sonido es divertido y al mismo tiempo inquietante. Su mensaje es decadente y al mismo tiempo reflexivo. Este disco es el ejemplo perfecto de cómo desde el punk había vida más allá de los mensajes llamativos y la estética provocativa. Un crítico definió este disco como “los Ramones van a la escuela de artes”, y ellos mismos calificaron su sonido como una fusión perfecta de las contradicciones rápido y lento, divertido y amenazante, suave y fuerte, listo y tonto… “Pink Flag” encierra abrasión guitarrera, minimalismo, abstracción lírica, adhesivos ritmos, estribillos y melodías, intensidad vocal e instrumental.

Las letras, a pesar de ser en esencia similares al de la mayoría de los grupos punks de aquel tiempo, dentro de su abstracción, demuestran inteligencia y sutileza, parecen esconder mensajes por su temática oscura y sombría.

El disco, que no llega a los 36 minutos de duración, lo componen 21 temas, de los que el más largo no supera los cuatro minutos. De media, un minuto y medio para dar coherencia a su punzante nihilismo. En “Pink Flag” hay canciones que lo tienen todo, canciones rápidas,  lentas y una combinación de ambas en la décima canción. Es un desorden en el que logran concentrar ese espíritu del punk que ni siquiera los Ramones o The Who lograrían hacer. Las canciones son simples pero efectivas, tienen corta duración pero se pueden repetir tantas veces que durarán una eternidad cada una.

Con todas las mezclas que hemos señalado, Wire crean con “Pink Flag” un híbrido que destaca por su gran originalidad y por que definitivamente desafía los parámetros establecidos del punk (pero bueno, la esencia del punk era precisamente eso, desafiarlo todo sin importar lo que sucediera). Consiguen un sonido más atmosférico pero igual de crudo que la mayoría de los grupos punk de la época: fue la banda que le dio al punk un concepto más serio, aquí no cabía el humor o el desmadre juvenil que formó parte de bandas como Sex Pistols o Ramones. Wire es una banda que toca temas oscuros y lo hace de una manera mucho más formal. Le dieron al punk un sentido mucho más profundo e intelectual, más allá de una simple broma adolescente.

 

Wire – Three Girl Rhumba (01:23). El rasgueo de este corto tema sirvió de inspiración para que en los años 90, el grupo brit-pop Elastica consiguiera el éxito con su tema “Connection”. En esta canción, de batería sincronizada y en armonía con el bajo, Wire crean un ambiente pantanoso y vuelven a jugar con el absurdo a través de un juego matemático: “piensa en un numero, se divide por dos“, un juego que acaba en tragedia (“y no es de ninguna manera: vas a hundirte“). En su escasa duración se encierra parte de la filosofía del grupo: el mismo Colin Newman decía que la canción acaba cuando ya no hay más que decir.

 

1977 fue sin duda un año revolucionario para la cultura rock, ya que, además de la explosión punk en Londres, también por esos días (más que interesantes artísticamente hablando), pasaban cosas: David Bowie daba el puntapié inicial a su trilogía berlinesa con “Low” y unos meses más tarde editaría Heroes, ambos discos a la vanguardia en materia de composición; Iggy Pop presentaba el magnífico “The Idiot”, y Television sorprendía con “Marquee Moon” otra obra antológica. Dentro de este contexto musical se desarrolla el debut de Wire, pero como hemos dicho, su música no solo tomaba elementos del punk rock, sino también del art-rock de bandas como Roxy Music. Las canciones de Wire eran muy estridentes para ser pop y demasiadas sofisticados para ser punk.

Colin Newman, su cantante, dijo una vez que “Wire siempre quiso sonar a Wire, aunque nadie sabe realmente a qué debería sonar Wire. Ésa es la clave de todo”. Así, a quien escuche Wire por primera vez, ese sonido le puede recordar a la oscuridad de Joy Division, al grunge más agresivo, a la electrónica experimental, al punk-rock de canciones frenéticas de un minuto y medio… Wire es eso y más, y por eso la crítica musical hubo de inventarse un nombre para definir a esa música.

Hay oca­sio­nes en que las eti­que­tas musi­ca­les se crean por meras cues­tio­nes de moda. Sin embargo, en el caso de Wire, la eti­queta de post-punk o art punk que se les colgó en los inicios de su carrera no podía ser más acer­tada. Rapi­dez, ner­vio, pala­bras inco­ne­xas, semán­tica de quinto de carrera, suje­tos cam­bia­dos, imper­so­na­li­dad… Lo de Wire no siem­pre han sido las melo­días, por lo que en su música la lin­güís­tica siem­pre ha bri­llado con fuerza por encima de la de la mayo­ría de com­pa­ñe­ros gene­ra­cio­na­les: pocos gru­pos expli­ca­ron mejor la alie­na­ción y el nihi­lismo de la época que les tocó vivir.

 

Wire – Lowdown (02:26). Aquí no se canta, se recita o se declama antes de gritar, de vociferar y de aullar. Rasgueos de guitarras y gritos sobre la misma oscura melodía. Oscuras letras (Evitar una muerte, para ganar el juego) en un tema que se adelanta en muchos años a la forma de hacer canciones de otros grupos alternativos como los Pixies. Inteligentes arreglos que se ocultan en el aparente minimalismo.

 

“Pink Flag” supuso una revolución en la música de esa época: una perfecta comunión entre velocidad y energía punk, y texturas pop, resultando así un disco increíble, con canciones que no duraban más de 1 minuto, con un sonido crudo, nada lineal y minimalista. Este trabajo cuenta con la particularidad de conjugar en forma magistral por momentos una crudeza inusitada con una energía inigualable con temas elaborados y que rompen con cierta estructura tradicional verso/estribillo haciéndolas impredecibles. Sin embargo, Wire todavía iban a producir dos discos fundamentales para el movimiento alternativo.

En 1978 publican “Chairs Missing”, donde se añaden sonidos de sintetizadores y efectos de mesas de mezcla; con este disco Wire inaugura un estilo que se caracteriza por una dulzura que esconde una pulsante fiereza: este estilo es tan influyente como para asegurar que Wire es el grupo que el brit-pop de los noventa toma de ejemplo para exhibirse ante la sociedad. Grupos como Pulp, Elastica y sobre todo Blur son deudores del sonido de este disco. También se notan influencias de este disco en grupos bandera del rock alternativo americano como R.E.M., Pixies o Nirvana.

En 1979 publican otra obra maestra de título “154”: en él un tono sombrío, cargado de tristeza y melancolía, impregna las canciones de un disco que suele ser considerado como la piedra fundacional de la música siniestra, antes incluso que Siouxsie & The Banshees, The Cure e incluso Joy Division se convirtieran en dirigentes del rock gótico. “Punk & Roll”, “Dark”, “Industrial” y hasta “noise” se adivinan en este disco cargado de una atmósfera de “pesadilla psicodélica” y alineación industrial.

A pesar del éxito y sobre todo la trascendencia de estos discos, Wire decidió poner punto y final a la experiencia con la llegada de la década de los 80 para iniciar aventuras en solitario. Volvieron a aglutinar fuerzas en 1986 para presentar nuevas obras pop como “The Ideal Copy” (1987) o “A Bell Is a Cup (Untill Tt’s Struck)” (1988) que fueron aclamadas por la crítica pero que tuvieron ventas menores, hecho que provocó su ruptura a principios de la década de los 90. Volvieron a juntarse por segunda vez en 2003 y desde entonces hasta este mismo año han publicado 6 discos donde siguen demostrando que su propuesta siempre ha jugado con la contradicción y la confusión. El grupo ha persistido en una ética del trabajo nada complaciente, que huye de la sencillez y se obsesiona con la reinvención, que busca desesperadamente el peligro y la tensión.

 

Wire – Pink Flag (03:50). ¿Qué pasaría si hiciésemos una versión del Johnny B. Goode, original de Chuck Berry con un único acorde y con frases sueltas? Ése es el planteamiento de esta canción, que da título al disco. Las letras alcanzan en esta canción una abstracción densa y oscura que la coloca como una obra maestra del género art-punk, que recuerda a partes iguales a The Velvet Underground y a Iggy and the Stooges.

 

Wire edifican este Pink Flag en torno a las guitarras rápidas y destartaladas del punk, y son capaces tanto de acercarse a sonidos industriales e imponentes, como de ejecutar canciones power pop perfectas. Su inconformismo con las formas musicales y la rabia que desprendían aquel buen puñado de canciones los lanzó a la fama y el reconocimiento absoluto de público y crítica.

Desde entonces, los 4 miembros de Wire han desarrollado un proyecto musical innovador que trata el potencial creativo de un grupo como un medio fluido y amorfo. Apartados del intelectualismo tanto como del conservadurismo inherente en la mayor parte del rock, Wire juegan con una creatividad única, arriesgada e inasequible al desaliento para poner en entredicho todos los aspectos básicos de la composición, métodos de grabación y performance.

Wire son uno de los grupos de rock más importantes e influyentes de los 70 y 80 y padres, junto a The Fall o Gang of Four, del denominado post-punk. Sus 3 primeros discos consiguieron ampliar los límites no solo del punk sino del rock en general. Nunca vendieron mucho, pero influyeron de tal manera que son  permanente referencia e influencia para grupos tan diversos entre si como R.E.M., Sonic Youth, Elastica, Bloc Party, The Futureheads y Franz Ferdinand.

 

Se adelantaron a todos al notar que lo del punk tenía muchas cosas, menos sesos, y empezaron la invasión post punk. Sus armas fueron: actitud, independencia y sobre todo creatividad. Cuando el punk se despojó de su mensaje provocador y exhibicionista, de su agresividad juvenil y de su tonadilla revolucionaria murió. Y lo que surgió tras él fue uno de los momentos más prolíficos y bellos de la historia de la música pop, pese a que esta afirmación tenga un tanto de sacrílega y rimbombante. Escarbar en los discos vomitados por los estertores del punk a partir de 1978 es hacerlo en una creatividad sin fin, en la necesidad de llevar la urgencia y la violencia del mensaje punk a postulados artísticos (art) o desesperanzados (post). Wire fue quizá uno de los grupos más brillantes del movimiento, y seguro, su iniciador.

Quizás nunca alcanzaron el reconocimiento que merecían, pero siempre estuvieron vigentes como una banda de culto. Después de 35 años de su debut, Wire sigue manteniendo intacta la jerarquía que supo originar en sus años de gloria a base de un material interesante y sin hacer concesiones de ningún tipo de conformismo, demostrando que en la música, al igual que en la vida, lo que verdaderamente importa es la honestidad, la coherencia y la integridad.

 

 

Aquella tarde, Indiego no paró de escuchar el disco. Sólo salió del piso antes de que cerraran los comercios: compró tela rosada en una tienda de tejidos. A la una de la noche salió del piso en dirección a la facultad. Al día siguiente toda la Facultad se movía entre escándalo y la estupefacción cuando descubrieron que las banderas oficiales que lucían en la entrada habían sido sustituidas por banderas rosadas. En la puerta del despacho del profesor Ramírez la palabra “RIESGO” estaba pintada como un graffiti. Nunca se supo el causante. Indiego, al día siguiente, tenía un sobresaliente en las actas. 

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