Viaje 26

Fue a su habitación y rescató del armarito donde guardaba sus cedés más preciados. Allí estaba. Dos delfines cayendo de una pirueta. Abrió la caja y metió el disco en la bandeja. Pulsó el play. No le haría falta tomar ninguna pastilla para viajar, pero por si acaso se tomó una. La música llenó su habitación. Una melancolía infinita le invadió cada una de sus venas.

 


En febrero de 1982, Margaret Thatcher llevaba ya prácticamente tres años en su cargo, y tenía las más bajas cotas de popularidad. Reino Unido estaba sumido en un proceso radical de transformación y desmantelamiento del sistema público, y la opinión pública británica se mostraba cada vez más decepcionada con la gestión de la Dama de Hierro. Solo a partir de abril de 1982, cuando los militares argentinos le hicieron el favor de invadir las islas Malvinas y comenzar la guerra, fue cuando la Primera Ministra empezó a ver la luz. Pero todavía no estamos en abril; es febrero de 1982, y en medio de la tristeza de una época envuelta en huelgas, conflictos raciales, atentados del IRA, represiones del ejército, un aire cálido y dulce sopló desde la fría Escocia. Cuatro muchachos de Glasgow, Edwyn Collins (guitarra y voz), David McClymont (bajo), James Kirk (guitarra y voz) y Steven Daly (batería) publicaban su primer disco.

Ellos ofrecieron su primer concierto con el nombre de Nu-Sonics en enero de 1978, dos años después de la fundación del grupo allá por 1976, en plena explosión del punk. Glasgow a finales de los ’70 estaba llena de punks, y era frecuente el cierre de salas y teatros “gracias” a los desórdenes que solían llevara aparejados los conciertos. Sin embargo, la banda de Edwyn Collins se portaba bien y se vestía distinto al resto. En vez de chaquetas de cuero, usaban chaquetas elegantes y sandalias. El cantante recuerda que les gritaban maricas, y que no los entendían, que era un poco trágico, pero que hasta le gustaba que los abuchearan en el escenario. Mientras todos bebían cervezas durante los ensayos, ellos preferían el jugo de naranja. Por eso en 1979 cambiaron de nombre para desligarse de esta escena: Orange Juice fue el nombre elegido, y melodías geniales, simpleza instrumental y buenas letras serían sus armas para conquistar el mundo de la música.

Al principio de su carrera, Alan Horne, entonces estudiante de botánica y entusiasta seguidor del grupo, se convertiría en el mayor protector del grupo, no sólo manteniendo la unidad interna y evitando su disolución, sino también creando una discográfica, «Postcard», para que Collins y los suyos pudieran lanzar un single. Los primeros sencillos grabados para la discográfica de Alan Horne tuvieron una buena acogida, lo que contribuyó para que Orange Juice fichase por Polydor.

Así que nos encontramos en 1982 con unos escoceses guiados por Edwyn Collins, quienes en pleno auge del postpunk y de la oscuridad se atrevieron con un pop nítido y unos riffs de guitarra alegres, por no hablar de su imagen colorida de niños buenos con bombachos y cortes de pelo perfectos. En febrero de ese año 1982, llegaron ellos para decir alegremente que no se podía ocultar los sentimientos para siempre: «You Can´t Hide Your Love Forever».

Orange Juice – Falling And Laughing (03:50). En la canción que abre el disco, que además fue su primer sencillo, queda demostrado el encanto de esta banda, su atractivo raro e inocente, y el oír a un cantante blanco queriendo cantar como alguno de los grandes del soul negro, unas letras que expresan lo bello que es vivir a pesar de todo: desde su título, «Cayendo y riendo«, a frases como «Sólo mis sueños satisfacen las necesidades de mi corazón«, construyendo una crónica realista del rechazo amoroso.

Orange Juice quizá sea una de las bandas más injustamente olvidadas de la historia, pero su trascendencia, influencia y trayectoria debería ser de estudio obligado para cualquier iniciado en la música alternativa: ellos fueron uno de los estandartes del post punk surgido en Escocia a finales de los 70, principios de los 80, y fueron pioneros de la música que da sentido a este programa: el indie.

El indie pop, como movimiento musical, puede ser localizado en los pequeños fanzines fotocopiados, en la escena derivada del punk y en los pequeños sellos discográficos, como Postcard Records o Rough Trade Records. A principios de los 80, había docenas de sellos en el Reino Unido. La publicación de un listado semanal de singles y álbumes indies a principios de 1980 coincidió con el crecimiento de la música indie en el Reino Unido. Al año siguiente fue el quinto aniversario del movimiento de Gran Bretaña de sellos discográficos independientes y de Rough Trade Records; para conmemorarlo, el semanario británico de música New Musical Express lanzó un álbum en casete que marcaría una época: C81. Y justo en esa recopilación destacaba la aportación de Orange Juice, que mostraban un sonido de guitarras tintineantes y tarareo de voces, junto a un humor burlón hacia ellos mismos, lo que contrastaba con la seriedad y el mensaje más político de otras agrupaciones de post-punk como Crass o Killing Joke.

El primer larga duración de Orange Juice, «Your Can’t Hide Your Love Forever» es, según algunos críticos, el precursor del sonido indie. Steve Sutherland subrayó en febrero de 1982, en un artículo aparecido en la revista Melody Maker, que probablemente éste era uno de los mejores discos jamás grabados, y aunque reconocía las limitaciones técnicas del grupo, auguraba que el trabajo contribuiría a definir una nueva era musical. «You Can’t Hide Your Love Forever te hace sentir como cuando arrojas tu gorra al aire, como cuando das saltos por la calle creyendo que nadie te ve, como hiciste cuando el cartero entregó aquella felicitación de San Valentín«, escribió Sutherland. A pesar de esas limitaciones, el secreto del disco residía para el crítico en la forma en la que Collins retrata las relaciones humanas; así destacó en su artículo: «Orange Juice pueden ser más cínicos que Kraftwerk, más sexys que The Human League o más cruciales que Joy Division simple y llanamente porque todo es muy natural«.

Jon Savage, uno de los críticos musicales más reconocidos, ha reconocido la influencia de este álbum: «podría denominarse la piedra fundacional de lo que comúnmente se denomina indie«, y lo eleva a la categoría de «manifiesto» al aunar el alma experimental del punk con el Northern Soul y la música disco.

Orange Juice – Wan Light (02:23). Alegría en las guitarras y en las voces y coros en una canción que nos habla de sueños y de lugares que nadie ha visto antes, y que no es más que una enorme declaración de amor: «la vida comenzó cuando te encontré«.

Lo cierto es que un grupo como Orange Juice se presta fácilmente a la admiración por parte de subculturas diferentes (mods, post-punks, C-86, indies) por su capacidad para integrar referencias musicales muy diversas en sus canciones, que permitían que cada cual sacase de Orange Juice lo que más le gustaba, sin salir defraudado de todos modos por el conjunto.

En la colección de discos de Edwyn Collins había Northern  Soul (movimiento soul que tuvo máximo auge a finales de los ’60 en Manchester), David Bowie, Velvet Underground, Patti Smith y Talking Heads, a los que se unían las influencias de Love, Kinks y los Doors, y el tamiz de proceder de la cultura punk: las formas musicales se transforman y cambian de diferentes maneras en distintas partes a lo largo del mundo y Orange Juice tomó esas influencias y construyó un primer disco tan refrescante que funcionó como una novedad, pero que no fue más que un diálogo con música más antigua y en otro lugar del mundo.

Sin embargo, en cuanto a éxito comercial hay que señalar que Orange Juice fue un grupo de perdedores a los que no dejaron paladear un triunfo que ahora se les quiere otorgar. Nunca es tarde pero es probable que Edwyn Collins y los suyos hubieran preferido las glorias del éxito en su momento, cuando todos los tenían por un grupo de segunda en comparación con «enemigos» (que realmente eran seguidores) de la talla de The Smiths.

Esta ausencia de las listas de éxito originaron la inestabilidad de la formación. Cuando Orange Juice grabaron «Rip It Up», su segundo disco que fue publicado en noviembre de 1982, solamente quedaba Edwyn Collins de la formación que había grabado You Can’t Hide Your Love Forever. Las tensiones durante la grabación de este álbum provocaron la salida de James Kirk, autor de varias de las canciones del primer disco de la banda, así como de los demás miembros de Orange Juice, sustituidos por gente como Malcolm Ross (antes en Josef K, y más tarde en Aztec Camera) y el batería Zeke Manyika, originario de Zimbabwe y más que probable responsable del toque africano de algunas canciones de «Rip It Up».

Orange Juice – Upwards And Onwards (02:28). Pop perfecto sin trampa ni cartón en una canción que parece salida de un musical en el que un Collins esperanzado habla de seguir adelante. Sin embargo, una frase en mitad de la canción parece premonitoria de lo que el público les hizo a ellos: «pero mis oídos están sordos ante tu brillante nuevo sonido«(But my ears are deaf to your bright new sound).

«You Can’t Hide Your Love Forever» es una de las mejores colecciones de canciones de los ochenta, y según muchos críticos, el disco precursor del Indie-Pop británico que vendría unos años después. No es para menos, ya que escuchando canciones como Falling and Laughing, Wan Light, Dying Day o Felicity se puede ver de donde sacaron las ideas bandas como The Smiths o Belle & Sebastian (tanto Morrissey como Stuart Murdoch son fans declarados de la banda), y bandas más contemporáneas como Franz Ferdinand o The Drums.

Es decir, «You Can’t Hide Your Love Forever» es el disco que tiñó el indie para siempre de acento escocés, y Orange Juice el grupo sin el que hoy todo sería diferente, sin el cual tal vez este programa no se estaría haciendo. «You Can’t Hide Your Love Forever» es el disco inaugurador del indie pop moderno y un ensayo en clave pop del desamor y cómo sobrevivir al mismo, manteniendo la línea del tradicional rock británico, esa particularidad que tienen algunas bandas del Reino Unido para crear melodías sumamente agradables, llenas de calidez y calidad, esas melodías a las que llegan los Beatles, The Smiths, mostrando el lado más depresivo, hasta Felt o los actuales Belle & Sebastian. Esta obra supone el nacimiento del sonido que ahora se conoce como indie donde se mezcla el punk, el soul y el pop de los sesenta para crear un producto glorioso, genuino y diferente.

«You Can’t Hide Your Love Forever» es pop de guitarras nerviosas y perfectamente orquestadas, con La música de Orange Juice pudo haber sido un “momento revolucionario en la historia de la música popular” según el crítico Keith Negus. Lo fue en su ciudad donde formaron uno de los primeros sellos independientes de Glasgow, Postcard Records. El grupo, junto a su manager y amigo Alan Horne, darían forma a la leyenda con un eslogan que rezaba así: “el sonido joven de Escocia”. La música de Orange Juice pudo haber sido un “momento revolucionario en la historia de la música popular” según el crítico Keith Negus. Lo fue en su ciudad donde formaron uno de los primeros sellos independientes de Glasgow, Postcard Records. El grupo, junto a su manager y amigo Alan Horne, darían forma a la leyenda con un eslogan que rezaba así: “el sonido joven de Escocia”. Primero fueron ellos, luego Josef K y Aztec Camera. Luego toda una pléyade de artistas indie que han hecho de Escocia una de las potencias musicales por excelencia: The Jesus And Mary Chain, Primal Scream, Teenage Fanclub, Belle and Sebastian, Franz Ferdinand o Mogwai son todas bandas fundamentales en los distintos sonidos del indie y la música alternativa, y todos proceden de la nación más septentrional del Reino Unido.

Orange Juice – Satellite City (02:43). Sonidos de viento sobre una melodía poderosa cercana al soul. Una ciudad satélite es la ciudad cuyo rango inferior dentro de una aglomeración urbana la hace depender de una ciudad principal, a cuya área de influencia pertenece. No parece que se refirieran a la gran Glasgow, sino a la tristeza del desamor. Soul y pop sin más.

El mismo mes que editaban su segundo LP, el enorme «Rip It Up», los escoceses Orange Juice iniciaban la gira en Staffordshire. Era un excelente momento para los muchachos liderados por Edwyn Collins: su disco de debut, «You Can’t Hide Your Love Forever» de ese mismo 1982, había recibido alabanzas en los medios británicos y su peculiar estilo se veía reflejado en muchas de las bandas que, en ese momento, copaban las listas de éxito (Haircut 100, ABC, entre otros). Pero, a pesar de que el single «Rip It Up» llegó al top ten, convirtiéndose en su mayor hit, el álbum no cuajó. Pronto vendrían cambios de formación, desinterés de la compañía discográfica, olvido de la prensa y ninguneo del público. A pesar de todos los pesares, Orange Juice seguirían ofreciendo trabajos monumentales: el mini-LP «Texas Fever» (1984) y el álbum de despedida «The Orange Juice» (1985).

El legado de Orange Juice consiste en tres álbumes y un mini-LP, además de catorce singles con mayor o menor fortuna en las listas de éxito británicas pero con gran influencia en las bandas de pop posteriores. Lamentablemente, un número 8 en las listas del Reino Unido fue lo más que alcanzaron, y se terminaron desintegrando en 1985, no sin antes haber dejado la luz prendida para las bandas venideras.

Tras la disolución de Orange Juice, Collins comenzó su carrera en solitario. Desde 1989 hasta ahora ha publicado 8 discos y sólo allá por 1994 alcanzó éxito con su canción «A Girl Like You». El 18 de febrero de 2005, durante una entrevista en la cadena de radio BBC 6 Music, Collins se sintió indispuesto, pero dijo haber sentido nauseas y vértigo debido a una intoxicación alimentaria. Dos días más tarde ingresó en la unidad de cuidados intensivos en un hospital de Londres, tras haber sufrido una hemorragia cerebral. Afortunademente para él y su familia, pero también para todos los amantes de la música, ha ido logrando recuperarse y así lo demuestra en cada disco, como cuando comenzó allá por 1976, regalando composiciones que tras escucharlas, te cambian la vida, rebajan el dolor y te hacen ser mejor persona, porque demuestra que ser vulnerable es normal, lo raro es no serlo.

 

 

Cuando regresó entendió que definitivamente debía dejar aquella vida tan disoluta. En una de estas se iba a quedar colgado. Estimó que ya se había trabado bastante con lo de la arena en su cama. A saber lo que había pasado anoche. Tenía hambre. Se fue a la cocina y decidió hacerse un zumo de naranjas: le apetecía mucho. No se dio cuenta: en la habitación de Ricardo, que tenía la puerta entreabierta, un cuerpo dormía boca abajo. También allí había arena.

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