Viaje 27

Una tristeza infinita, que tenía mucho de añoranza, se le agarró al pecho. Indiego fue a la cocina y se sirvió un vaso de agua. Luego, con el vaso fue al baño, y se tomó una pastilla. Volvió a su cuarto, y una vez allí, puso el CD en el equipo y pulsó el play. Una voz chillona empezó a declamar, y luego una descarga de guitarra, bajo y batería. Y así, una vez más, comenzó a viajar.

 

 

1971 fue en general un año como otro cualquiera de aquella convulsa y extraña época. La Guerra Fría, terremotos, invasiones o golpes de estado poblaron este planeta. Puede parecer un año cualquiera, sin embargo comienza a verse que todo está a punto de cambiar: en ese año se fundan Greenpeace y Médicos Sin Fronteras demostrando que la solidaridad y el compromiso nada entienden de fronteras. Y en el mundo de la música, en ese año, un grupo ya consagrado va a publicar una de las piedras fundamentales de la música rock de los últimos 40 años.

De que Led Zeppelin son una de las bandas más grandes de la historia del Rock no hay duda. No son los más populares, pero probablemente sí han sido de las bandas que más han influenciado a los músicos de todo el planeta durante los últimos cuarenta años.

Fueron fundados en 1968 por el guitarrista Jimmy Page, quien había pertenecido a The Yardbirds, al incluir en su formación a John Paul Jones, al que conocía de trabajos anteriores con The Yardbirds, como bajista y teclista, al vocalista Robert Plant y a John Bonham a la batería, quienes a su vez habían coincidido en The Band of Joy.

En 1969, con la publicación de “Led Zeppelin I“, irrumpieron en el mundo de la música marcando el inicio de una nueva etapa junto a otros grupos de hardrock. En este aspecto, el nacimiento de Led Zeppelin fue importante por su singular y agresivo hardblues y hardrock.  Meses más tarde, todavía en 1969, publicaron otra joya de la música rock: si el álbum debut fue fundamental para instalar al grupo en la puesta de escena, con “Led Zeppelin II” crearon uno de los pilares más importantes de su carrera: la banda entrega una de las mejores versiones rockeras nunca jamás logradas, hardrock en estado puro, que nunca aburre, que inyecta de energía a cada uno de sus temas.

Cuando el sonido duro de los primeros dos discos de Led Zeppelin invitaban a pensar que en su tercer álbum podían sonar aún más heavy, la banda decidió hacer un giro inesperado lanzando un LP integrado por canciones con predominancia de guitarras acústicas, retomando el folk. “Led Zeppelin III”, publicado en 1970, fue un disco inesperado, fuera del hardrock más virulento de la banda, y mal acogido por la crítica musical.

A pesar de este tropiezo, la banda se encontraba en 1971 en su momento de mayor grandeza. Su leyenda (groupies a decenas, hoteles destrozados) alcanzaba tales proporciones que amenazaba  con sepultar incluso su trayectoria musical. Pero los miembros del grupo, lejos de acomodarse en su exorbitante fama, decidieron dar la definitiva vuelta de tuerca a su sonido. Y para ello crearon y publicaron un álbum, el cuarto, que no tiene título oficial, aunque le llama Led Zeppelin IV por motivos de continuidad, aunque también recibe otros nombres: Zoso, Runes, Four Symbols, Four, Sticks o incluso Unnamed.

 

Led Zeppelin – Black Dog (04:55). La canción que abre el disco fue compuesta por Jimmy Page, Robert Plant y John Paul Jones en las míticas sesiones de grabación en los estudios de Atlantic Records. Iniciada sobre una línea de bajo y el riff de guitarra, la canción viene a ser un juego entre guitarra y batería, entre la guitarra de Page y la dureza de los golpes a la caja por parte del gran John Bonham. Las voces de Plant dotan a la canción de un efecto dinámico, marcado con ecos y efectos vocales. ¿El título? Fue posterior a su grabación. Un día que se dirigían a los estudios, se les atravesó en el camino un enorme perro de color negro y Plant con sus compañeros, luego de mirarse las caras con risas y picardía, decidieron colocarle a su canción: “Black Dog”. Así de simple, aunque dicho titulo no tiene nada que ver con la temática de la letra… Aunque con los Led Zeppelin nunca se sabe.

 

IV fue grabado en 1971 y hasta la fecha es el álbum más vendido de su discografía, habiendo alcanzado los veinte millones de copias. Contiene un sonido más duro que sus predecesores y con él, Led Zeppelin se quitaron la espinita que tenían clavada a propósito de las frías criticas que una buena parte de la prensa especializada de la época le había dedicado a su anterior trabajo discográfico (III). La banda alcanza la cima con esta obra maestra y su consagración en la escena mundial es un hecho. A partir de aquí publicarán cinco álbumes más para la posteridad, pero ya nada será igual.

El lanzamiento de “Led Zeppelin III” no había obtenido los resultados esperados, al alejarse del sonido más duro de trabajos anteriores y añadir elementos folk. Los fans no lo acogieron con demasiado agrado, y las críticas fueron generalmente muy duras, llegando algunos a acusar al grupo de no ser más que músicos famosos que vendían por su nombre. El cabreo subsiguiente fue épico, y Jimmy Page decidió que su próximo disco saldría sin nombre (ni el del grupo ni el del trabajo) en la portada (de ahí que el disco se conozca con varios nombres). Solamente en el interior se pueden encontrar los símbolos que utilizaban por aquel entonces los miembros de Led Zeppelin. En este disco las canciones son mucho más elaboradas que en sus anteriores trabajos además de incluir un aire mágico-místico-oscuro en sus letras: es su época de coqueteo con las enseñanzas de Aleister Crowley (un conocido mago-negro, ídolo de Marilyn Manson, entre otros) y su obsesión con J.R.R Tolkien.

Tras unos cuantos problemas con la discográfica, se salieron con la suya, y el álbum vio la luz el 8 de noviembre de 1971. El resultado fue un éxito; a día de hoy, es el trabajo más vendido de Led Zeppelin, y normalmente se considera el mejor del grupo.

Led Zeppelin -Rock And Roll (03:42). La segunda canción del disco se abre con un redoble de batería para dar lugar a un sonido potente, más americano. La batería machacona suena desde el primer instante y hasta el último; John Paul Jones cumple al bajo, y Plant y Page se lucen en su elemento, pero sin robarse protagonismo en ningún momento, todo ello aderezado a ratos por un piano insistente que se escucha de fondo. Final apoteósico de la batería, espectacular, que acompaña a una guitarra enorme , para cerrar uno de los temas más cañeros del disco.

Si algo puede enhebrar el sentido de este disco es el misterio. No tener título en la portada. Que la portada tampoco señale a sus autores. Que sólo se intuya a sus autores a través de símbolos. Que el único texto que posea la carátula sea la lista de canciones y la letra de una de las canciones. Que los títulos de las canciones no tenga nada que ver con el contenido de las letras. Que tampoco se sepa muy bien que significan éstas. Todo en este álbum es misterio.

La portada muestra un cuadro con un anciano cargando leña. La contraportada: casas antiguas y, para contrarrestar, edificios altos. Según Jimmy Page querían reflejar que la imagen del hombre con la leña, representase lo antiguo en un edificio derruido, con lo nuevo surgiendo por detrás. Por dentro está el famoso dibujo del hechicero que alumbra con un medio farolillo medio estrella la cima de una montaña, mientras una mujer intenta llegar hasta él. Esta imagen se basa en una carta del Tarot, El ermitaño. Jimmy Page la escogió por condensar la autosuficiencia y la sabiduría.

¿Qué hay de los cuatro símbolos de Led Zeppelin IV, que tantas teorías han suscitado? Todos fueron todos creados por Page. El correspondiente a John Paul Jones es una representación del cuerpo, la mente y el alma. El de Bonham simboliza la Trinidad: el área en el que confluyen los tres círculos es el corazón verdadero de la runa. La pluma de Plant se corresponde con el dios egipcio de la justicia Ma’at. Como no podía ser de otra manera, el más controvertido fue el de Page, ZoSo. Aun hoy desconocemos su origen: ¿satanismo, el libro Zos Speaks, la Cábala? Su única declaración al respecto en todos estos años ha sido “miércoles”.

Led Zeppelin – Stairway To Heaven (08:00). Y a mitad de disco aparece la canción que es el sello de identidad de Led Zeppelin. “Stairway To Heaven” comienza con una guitarra y una flauta que serán los únicos instrumentos presentes hasta pasada la mitad de la canción, cuando entra la batería, pero que son instrumentos más que suficientes para acompañar los versos que fluyen de Plant. Y luego uno de los solos de guitarra más impresionantes de la historia del rock. Hay historias que se aseguran que tiene un significado diabólico al escucharla al revés y otras que aseguran que es un canto a las drogas. Hay quienes dicen que ésta no es una simple canción sino más bien un sentimiento, que o llega la primera vez que la escuchas o no llega jamás. Sea la balada más pomposa compuesta nunca, sea o no un cántico a Satán, es la canción, no hay otra y nunca habrá otra.

Tras esta cima, los Zeppelin aún fueron capaces de publicar dos grandes discos: “Houses Of The Holy” en 1973 y “Physical Graffiti” en 1975, y por lo tanto de seguir demostrando que junto a los Rolling Stones eran los verdaderos reyes del rock de los primeros años 70, llenando estadios, destrozando hoteles, atestando las páginas de las revistas de la época de sus excentricidades.

Sin embargo, a partir de 1975 su estrella comenzó a declinar. Un grave accidente sufrido en este año por Robert Plant comenzó a provocar discontinuidades en sus fabulosos directos. En 1977, falleció de una infección estomacal Karac, el hijo de seis años de Plant. Este lamentable suceso sumió al cantante en una larga y profunda depresión, y alejó al grupo durante una larga temporada de los escenarios.

Volvieron en 1979, pero ya nada era igual. El movimiento punk había arrasado con las estructuras del rock y había generado toda una explosión de grupos más basados en la originalidad que en la majestuosidad. En las propias filas del hard rock habían surgido nuevos ídolos como Queen o AC/DC con los que el público desechó a la primera hornada encabezada por Led Zeppelin, Black Sabbath o Deep Purple. También la música disco había llegado en esos últimos años 70 para quedarse y reinar.

Tras ese regreso de escaso éxito, sólo faltaba otra tragedia para cercenar la carrera del grupo: el 25 de septiembre de 1980, John Bonham, el batería más original de la historia del rock, moría ahogado en su propio vómito en casa de Page tras una fuerte borrachera. Sin Bonham, la suerte del grupo estaba echada: el grupo se disolvió y sólo publicó en 1982 un disco “Coda” que recogía material de archivo. Robert Plant y Jimmy Page desde entonces han publicado por separado algunos discos sin ninguna relevancia comercial ni artística.

Led Zeppelin – Misty Mountain Hop (04:41). Un riff hipnótico junto una ácida letra en la que Plant cuenta sus encuentros psicotrópicos con jóvenes y drogas varias, mientras su voz llega a unos registros altísimos de los que a nadie dejan indiferente. Ritmos sencillos de batería, guitarra y bajo, y un sonido bastante hippie.

Led Zeppelin IV, el disco sin nombre, es un álbum de escucha obligada. El catecismo que dicta las bases del rock actual. Una genialidad que vio la luz a principios de los setenta y que continúa sonando fresca cuarenta años después. El verbo hecho música. Fue lanzado al mercado en 1971 y vendió quince millones de copias en poco tiempo, estableciendo al grupo como una de las bandas más importantes de la década. Con el tiempo, ha llegado a vender veintidós millones de copias, siendo el álbum más vendido de la banda y convirtiéndose a su vez en el segundo álbum más vendido de los años 1970, sólo por detrás de The Wall, y en uno de los más vendidos de todos los tiempos, ocupando la cuarta posición en el ranking de los álbumes más vendidos de la historia.

Led Zeppelin y leyenda son sinónimos, ningún amante de la buena música y, sobre todo, del rock, puede negarlo. Dejaron su huella en los setenta como ninguna otra banda lo hizo. Alguien dijo aquello de “es trágico ser una leyenda viva, pues la gente solo respeta a los muertos”. Tal vez Led Zeppelin sea la excepción que confirma la regla. Led Zeppelin eran muy grandes. Son muy grandes. Quizás mas grandes que ninguna otra banda de su tiempo y del posterior. A pocos grupos les queda tan bien el traje de “míticos” o “leyendas” como a ellos. Cultivaron tan bien todos los matices de lo que es (o debe ser) una gran banda de rock, que su leyenda ha trascendido mas allá incluso que su legado. Decir qué grupos son influenciados por los Zeppelin sería interminable, pero decir que sin ellos ni el heavy, ni el hard- rock, ni el rock alternativo, ni el grunge o la nueva hornada de grupos que practican el garage-blues como The White Stripes o The Black Keys, serían como han sido o son sí es cierto. Uno de los pilares de la música que se oye hoy en día son Led Zeppelin, y para muestra este disco, un disco que una vez que se escucha no deja indiferente a nadie.

 

 

Cuando Indiego regresó de su viaje era ya tarde. La noche se había posado como un ave oscura sobre la ciudad. Se levantó y fue al baño; como era su costumbre, después de un viaje de estos lo mejor era lavarse la cara con agua fría. En eso estaba cuando sintió un frío repentino por la espalda que le provocó un escalofrío. Cuando levantó la cabeza del lavabo y miró al espejo no había nada. Menos mal que no levantó la cabeza un instante antes y no había podido verlos, tan vaporosos, tras él. 

diciembre 2018
L M X J V S D
« Nov    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Sintonía