Viaje 3

Abrió el cajón de la mesilla: allí las cápsulas de Prozac parecían joyas. Fue a la encimera y buscó entre sus discos. Al final encontró lo que buscaba: un famélico hombre rubio, con guitarra, un traje de lentejuelas azules y unas botas violetas, destaca en un callejón lluvioso. Tomó una pastilla y puso el disco, aunque llevó la aguja hacia el final de la primera canción y el comienzo de la segunda. Aún con la boca pintada, se recostó, miró hacia el techo de donde colgaban aquellas maquetas de planetas y repitió con su voz: ¿a quién te gustaría besar de los dos?

 

Año 1972. Los jóvenes británicos están cansados de tanta lisergia y tanto flower power, del rock sinfónico y de los chillidos de Robert Plant con Led Zeppelin. Los chicos quieren diversión, y ya Marc Bolan, con T. Rex, les está dando un modelo: purpurina y rímel, lentejuelas, laca y carmín, botas de plataforma, y canciones triviales y pegadizas de tres minutos, el rock and roll sin complicaciones y estribillos infalibles.

Nace el glam. De todas las estéticas que ha generado el rock, quizá sea el glam la que más se aproxima al ideal pop en un cien por cien de pureza: el pop es una mascarada, el carnaval que alimenta los delirios de la adolescencia. Glam es la huida hacia un universo donde todas las luces son de colores, donde todo es exuberante y excesivo, donde todos somos estrellas de rock.

Y por allí, por Inglaterra y en ese año, estaba David Robert Jones, nacido en 1947 en Brixton (Inglaterra), hijo de un matrimonio de clase media. Ese era su nombre real, pero ya hacía unos años que se lo había cambiado por DAVID BOWIE.

David inició su carrera musical tocando el saxofón formando parte de diversas bandas en la primera mitad de los años 60. En 1962, en una pelea por una chica con un músico de estos primeros grupos, sufrió la paralización de la pupila del ojo izquierdo de Bowie, provocándole su característica diferencia de color entre sus ojos.

En 1969 consiguió gran éxito con su canción “Space Oddity”, inspirada en la película “2001: Una Odisea En El Espacio” de Stanley Kubrick, y ya desde entonces iba demostrando una capacidad extraordinaria para catalizar las tendencias emergentes y regurgitarlas en grandes canciones y discos.

David Bowie había sido mod y después cantautor de folk psicodélico, pero ninguna de esas encarnaciones llegó a funcionar. Tras elaborar cuatro discos, Bowie comienza a trabajar en un disco conceptual que cristalice su fijación por el espacio y por Bob Dylan, añadiéndole un look asexual.

Para ello creó y se metió en la piel de un personaje, Ziggy Stardust, alien de ambigua sexualidad y ansias de rock star, una estrella de rock extraterrestre andrógina y provocadora para conseguir ser él mismo realmente una estrella, en lo que algunos críticos consideran como el primer disco posmoderno de la historia del rock. En él hacía suyas las enseñanzas del pop art de Warhol batidas con influencias de sus admirados Lou Reed e Iggy Pop, la estética de la recién estrenada “La naranja mecánica” de Kubrick, el teatro kabuki japonés o la extraña historia de Vince Taylor, un rockero franco-americano que había acabado desquiciado por el consumo de LSD, declarando ser el evangelista Mateo, venido de otro planeta.

The rise and fall of Ziggy Stardust and the spiders from Mars, de 1972, es para muchos su mejor trabajo y no son pocos los que lo consideran el mejor disco del siglo XX. Etiquetado ya como el disco conceptual definitivo, cuenta con puesto de honor entre los discos más importantes jamás creados y sin duda es la obra cumbre del glam. Concebido y desarrollado como un disco conceptual (en el que se cuenta una historia, y en el que cada canción se asemeja a un capítulo de un libro), a lo largo de sus canciones se va desgranando la historia de Ziggy Stardust: Ziggy aterriza en pleno centro de Londres (Heddon St., tal y como muestra la portada del disco) y canta su mensaje de destrucción: a nuestra querida Tierra tan sólo le quedan 5 años de existencia. Su mensaje apocalíptico es tan celebrado que inmediatamente es ascendido como si fuera un mesías al firmamento del pop junto con su grupo, The Spiders from Mars. Sin embargo, algo se tuerce, la fama se le sube a la cabeza (“making love with his ego”) y finalmente Ziggy acaba siendo asesinado por sus propios fans.

David Bowie – Soul Love (3:33). La canción documenta los diversos tipos de amor, la inevitable naturaleza de cada tipo y las relaciones entre ellos: Stone Love (amor de piedra), el amor por aquellos que ya se han marchado, en el que hace referencia a una madre arrodillada ante la tumba de su hijo; New Love (amor nuevo), amor romántico en el que nos habla de una joven pareja que aprende un vocabulario desconocido; y Soul Love (amor de alma), amor religioso que hace referencia a la fe de un sacerdote. Sin embargo, Ziggy solo es capaz de sentir amor por el propio amor y resulta que el amor no equivale a amar.

Es enero de 1972 y los pantalones acampanados dominan las calles. Las melenas caen muy por debajo de los hombros. Las camisas holgadas cuelgan sobre los pantalones. Es la esclavitud de la moda, que bajo la falacia del estilo individual acaba uniformando a los individuos, que asumen felices su pertenencia a la masa, ese ente protector en el que todos compartimos valores, normas, comportamientos y tendencias. En ese universo de gotas idénticas, el excéntrico, el raro, el distinto, se siente perdido y alienado. Todo eso está a punto de cambiar. Un grupo de jóvenes se agolpan ante el escenario en el que la batería luce por primera vez el nombre de “The Spiders”. Entre ellos, dos jóvenes aún anónimos a los que la experiencia marcará profundamente: Roger Taylor y Farrohk “Freddie” Bulsara, que acaban de formar su banda Queen y cuyo cantante cambiará durante ese año su nombre de ciudadano de Zanzíbar por el más reconocible Freddie Mercury.

Durante los meses posteriores al nacimiento de Ziggy, su mensaje solo cala entre los incondicionales que acuden a los conciertos previos a la publicación del disco, que se produce el 6 de junio.

Pero esa relativa indiferencia cambia cuando el extraterrestre se expone públicamente en televisión el 6 de julio de 1972. Los adolescentes británicos cumplen con el ritual de sentarse ante el televisor para ver Top Of The Pops, un programa musical. Una mano rasga una guitarra azul de doce cuerdas mientras el plano se abre y muestra a un extravagante ser de rostro enjuto y pálido y con un marcado maquillaje que resalta los ángulos imposibles de su cara, en la que destacan sus ojos de distinto color. Su oposición absoluta a la moda imperante —mono ajustadísimo multicolor, botas planas de lucha libre de color rojo intenso— la culmina un peinado de pelo de punta con un tono rojizo y que cuelga ligeramente por la nuca. Le acompañan un guitarrista de liso pelo rubio y pequeños ojos pintados de negro; un bajista de imposibles patillas; y un batería aniñado y asexual. Todos ataviados con sus respectivos monos de plástico pegados a la piel. El aspecto del singular grupo apenas despierta unos comentarios despectivos por parte de los progenitores, mientras sus hijos no pueden despegar los ojos de la pantalla. Y de repente sucede la hecatombe: con el inicio del estribillo, el andrógino cantante pasa inocentemente (o no) un brazo sobre los hombros de su guitarrista, acercan sus caras y cantan juntos en una actitud moralmente muy reprobable. La respetable sociedad adulta británica se estremece, los valores tradicionales se tambalean, la rectitud flaquea: Ziggy ya está aquí, es una amenaza para nuestras hijas y ¡horror! también para nuestros hijos. Dicen que la mayoría de los adultos que lo vieron quedaron escandalizados con semejante personaje, mientras que miles de adolescentes descubrieron que había otro mundo lejos de los hombrunos rockeros tipo Led Zeppelin o los blanditos cantantes pop que copaban las listas.

David Bowie – Starman (4:16). La canción “Starman” cuenta la historia de un extraterrestre que toma contacto con la juventud de la condenada tierra por medio de la radio. El extraterrestre promete la salvación, pero está temeroso del impacto que pueda generar en la población el planeta. En unas declaraciones, Bowie dijo que “Starman” fue la canción que Ziggy escribió para conseguir admiración de la gente del planeta y que les inspirara a que le siguieran. Maravilloso tema pop con algunos guiños al sonido discotequero de los 70 y con un inolvidable y hermosísimo estribillo (basado, cerca del límite del plagio descarado, en el famoso tema Somewhere Over the Rainbow de El mago de Oz).

A partir de este momento se produjo la explosión de Bowie como superestrella musical. Tras el bombazo de Top Of The Pops, Ziggy Stardust escala las listas de éxito hasta el número 5, sólidamente asentado en Starman como single, y haciendo que el sonido glam rock reinase en el mundo hasta la llegada del punk.

La aparición del glam rock significó una reacción a la grandiosidad y virtuosismo del rock sinfónico proponiendo un estilo musical más discreto y directo en el que la actitud y la imagen eran fundamentales. Los trajes de lentejuelas, los extravagantes peinados, el maquillaje, todo ello fue utilizado para hacer burla a la solemne seriedad de grupos como Génesis o Pink Floyd. Por ello, muchos artistas comenzaron a buscar la espontaneidad perdida del rock and roll y la encontraron en un rock básico deudor del de los 50, al que añadieron más decibelios y lo combinaron con el mejor pop surgido en los 60. Ziggy significa el disco cumbre de este sonido: probablemente, la eclosión del glam rock en 1972 se hubiese producido igualmente sin este disco, pero sin él nada hubiese sido igual.

“The rise and fall of Ziggy Stardust and the spiders from Mars” no solo definió y asentó el sonido glam rock. Inspiró a otros artistas coetáneos que nada tuvieron que ver con este movimiento como Elton John. Sirvió de base ideológica y estética para películas como  la divertida “The Rocky Horror Picture Show” de Jim Sharman del año 1975 sobre un extraterrestre travestido sediento de sexo; y la más oscura y satírica “El fantasma del paraíso” de Brian de Palma en 1974 que se basa en la historia de “El fantasma de la Ópera”.

Fundamentó otros géneros como el Shock rock, nacido de la combinación entre el hard rock y glam, siendo su creador Alice Cooper y su principal referente el grupo Kiss. También inspiró al movimiento punk, a los nuevos románticos de los años 80 o a artistas actuales como Lady Gaga o Marylin Manson. Incluso en grupos indie como MGMT o Scissor Sisters.

También el Glam y Ziggy Stardust aparecen en la escena española con la Movida madrileña: Alaska y los Pegamoides, los comienzos de Radio Futura, las primeras películas de Pedro Almodóvar, las performances de Fabio McNamara, la llamativa imagen de Tino Casal o Locomía conforman un ramillete que introducen el glamour en un panorama sombrío necesitado de nuevos aires y aperturas. Todos ellos siguen la tradición del Glam más en sus formas y estética que en su música, pues dejan un tanto el rock de lado para zambullirse principalmente en lo tecno.

David Bowie – Hang Onto Yourself (2:38). Aférrate a ti mismo. Letra obscena que nos habla de cómo Ziggy es víctima de su propia sexualidad y de que sus fans no lo ven como un simple ídolo, si no como un líder sexual. Hablan de Ziggy como el “bendecido” y de sus discípulos, que son “las arañas de marte”. Es la canción más rápida del disco, y la que abre varios caminos y casi te obliga a escoger todos ellos, en la que Bowie suena como un joven rebelde y el bajo vibra como loco durante todo el tema. Glen Matlock de los Sex Pistols, ha declarado que el single “God save the Queen” en parte estuvo inspirado en esta canción.

El concepto de Zyggy Stardust como un todo llevó al rock a un territorio al que nunca antes había ido, presentando tanto al personaje de ficción como a su creador, entrelazados ambos en una artificiosa creación. El disco contiene altas dosis de ambigüedad sexual e imaginería espacial, pero sus composiciones son muy sólidas, y detrás de los arreglos se aprecia un trabajo muy concienzudo. Lo primero que asombra del disco es su transparencia sintética: suena limpio, suena bien, pero a la vez tiene un poso sucio fascinante. Luego la voz de Bowie va cambiando en cada canción: puede sonar reflexiva, divertida, desesperada o perezosa.

El disco puede sonar como un relámpago llegado del futuro, pero al asumir el papel de outsider del rock and roll, Bowie consiguió conectar con el público adolescente y también con la crítica. Las costas este y oeste de Inglaterra y Estados Unidos se rindieron a Ziggy. Las zonas rurales, tradicionalmente más conservadoras, lo consideraron demasiado ambiguo y raro.

Este disco es la obra cumbre de un artista inclasificable: creador mutante, de ahí que lo llamen, el Camaleón, una figura que es de las más influyentes de la era pop, capaz de crear tendencia a cada nuevo paso, y formular nuevos diseños sonoros y estéticos en torno al rock.

David Bowie –  Ziggy Stardust (3:13). El declive de Ziggy. Muchos creen que esta canción habla sobre Jimmy Hendrix por referencias como “tocaba con la mano izquierda” “lo llevó todo al exceso, pero madre mía, como tocaba la guitarra”. Bowie nunca ha declarado que la canción verse sobre Hendrix, y afirma que buscó inspiración para Ziggy Stardust en el excéntrico rockero de los años 60 “Vince Taylor”. Sea como sea, en esta canción Ziggy comienza su decadencia y decide disolver The Spiders from Mars a causa de su ego.

 

Indiego regresó de su viaje: ahora lo tenía más claro todo. O no. ¿A quién te gustaría besar de los dos?

A esa misma hora, en Florencia, en la iglesia americana de San Jaime, el pastor Ledlay Laughlin, le decía a David Bowie: Puede besar a la novia. Imán sonreía. En Madrid, bajo un techo del que colgaban maquetas de planetas, Indiego también.

enero 2019
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